El CD UMA Antequera regresaba a comienzos de agosto al trabajo, tras una campaña de ensueño en la Liga Nacional de Fútbol Sala, en la que se peleó por la permanencia hasta el último envite. Los guerreros universitarios afrontan el reto de regresar a la élite nacional y por el camino se encontrarán duros escollos con los que lidiar a base de ilusión, sacrificio y entrega. Ya han empezado a escribir los primeros renglones de una nueva historia por la Segunda División a la que esperan poner el broche de otro ascenso mágico. 
 
La plantilla de Manuel Luiggi “Moli” ha arrancado la pretemporada con dobles sesiones de entrenamiento, una tónica a repetir en las primeras semanas de preparación. Por la mañana, los jugadores realizan trabajo físico en la playa y, por la tarde, trabajan con balón y los distintos aspectos tácticos en las instalaciones del Complejo Deportivo de la Universidad de Málaga. 
 
Dieciséis jugadores han reunido experiencia y juventud, las bases del nuevo proyecto del equipo universitario. El capitán Crispi, Claudio Da Silva, Miguel y Óscar serán los pilares del vestuario junto a los cinco refuerzos de este curso: los porteros Conejo y Gonzalo Urbano, el pívot Miguel Hernández, el ala-pívot David Moreno y el cierre Juanra. Los juveniles de la cantera aumentarán el nivel e intensidad de los ejercicios de cada sesión para intentar ganarse un puesto en las convocatorias de Moli a lo largo de la campaña. 
 
“Los jugadores han llegado con ilusión, motivación y dispuestos a todo. Todavía es pronto, ahora toca la parte más dura de la pretemporada en la que van adquiriendo la condición física, pero creo que van a dar un gran rendimiento”, destaca el preparador malagueño. 
 
Acerca de los juveniles que entrenan con el primer equipo, Moli se muestra muy contento con su actitud. “Se le puede sacar mucho rendimiento a los chicos. Están a un gran nivel y con ganas de competir en Segunda División”, resalta. 
 
 

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