Dicen que los ciclistas están hechos de otra pasta. Sin duda, esta frase se puede aplicar a la perfección a la hora de hablar sobre el deportista malagueño José Enrique Carpena. No hay más que leer su propia historia personal. Una historia de superación, constancia y humildad. Valores que le han permitido, por ejemplo, alzarse recientemente con dos medallas de Oro en su categoría en el Campeonato de Andalucía de Ciclismo, concretamente en las categorías de Ruta y Contrarreloj Individual.
 
El carácter ganador de José Enrique Carpena, podemos decir que viene desde la cuna. De joven, sufrió un accidente que le dejó secuelas en una pierna. Además de ello, en 2008, con 33 años, José Enrique pesaba 115 kilos, le diagnosticaron tensión alta, hipercolesterolemia, obesidad y por si fuera poco, era fumador. Además, el elevado peso desembocó en graves problemas circulatorios (trombosis). En palabras de los propios médicos, o cambiaba los hábitos de vida, o estos problemas podrían provocar algo peor. Sin duda, un duro varapalo para cualquier persona, y más dada su juventud.
 
José Enrique, según sus propias palabras ‘tenía todas las papeletas para irme al otro barrio. Tuve que darle un giro de 360º a mi vida‘. Y así fue. Con toda la voluntad del mundo, y con todo el trabajo que conlleva un cambio tan radical, José Enrique empezó por lo primero: comer mejor a través de una dieta sana. También le ‘ordenaron’ practicar algún deporte. Y casualidades de la vida, eligió el ciclismo, según él mismo manifiesta, ‘ya sabes, por eso de mover las piernas’.
 
Lógicamente, los comienzos fueron duros. No es fácil cambiar por completo de hábitos de vida, y más, si eres una persona obesa. Pero se puede. José Enrique empezó a perder kilos, a encontrarse cada vez mejor. La buena alimentación y el deporte hacían mella en su cuerpo, las pérdidas de peso eran cada vez más notorias y su soltura encima de la bicicleta iba en aumento. Sus asiduas visitas de control al hospital malagueño de Carlos Haya suponían una gran alegría para su doctora, por todo el esfuerzo que estaba poniendo José Enrique y por supuesto, por sus resultados.
 
Iban pasando los meses y la mejora llegó a un punto clave. A José Enrique le suspendieron el tratamiento de tensión e hipercolesterolemia. Pasó de tomar seis pastillas diarias a tan solo una, la que toma actualmente, ya que es de por vida, del tratamiento del sintrom. 
 
De esta manera, José Enrique perdió 50 kilos. Sin operaciones ni, como él dice ‘tomando nada‘. Solo a través de una buena alimentación y deporte, mucho deporte. 
 
Y lo que empezó como una imprescindible mejora de salud, se ha convertido para el bravo deportista malagueño en una forma de vida. El ciclismo, es un pilar fundamental en el día a día de José Enrique. Tanto es así, que recientemente se ha proclamado campeón de Andalucía de ciclismo en su categoría, obteniendo medalla de oro tanto en Ciclismo en Ruta como en Contrarreloj Individual. Además, el palmarés de José Enrique está cargado de éxitos, como dos medallas de bronce en los Campeonatos de España de Ciclismo en Pista, celebrados en Galapagar (febrero 2015), campeón en su categoría del Desafío del Buda 2015, ganador en Comares 2012, Carrera de San Miguel 2014, un Memorial Ricardo Otxoa, o un Desafío Trabuqueño
 
Su próximo objetivo es realizar un gran papel en los Europeos que se celebrarán en marzo de 2016, para conseguir plaza en las Paraolimpiadas de Río de Janeiro.  ¿Y por qué no? Sus tres máximas en la vida, como él mismo dice ‘querer es poder’, ‘nunca te rindas’ y ‘si quieres, puedes’, unido a ese carácter ganador y voluntad de hierro, han demostrado que se puede con todo. Desde estas líneas le deseamos toda la suerte del mundo a José Enrique Carpena y le damos nuestra más sincera enhorabuena por todo.
 

Día a Día de José Enrique Carpena

El día a día de José Enrique Carpena, actualmente, con 40 primaveras y padre de dos niñ@s, es…bueno, mejor que lo cuente él mismo.
 
“Pues un dia cualquiera en mi agenda empieza muy temprano, sobre las 7:00h me levanto y me preparo un desayuno fuerte para afrontar el día, compuesto de mi pan con aceite y pavo y un buen zumo de naranja natural. 
 
Cuando me lo tomo plácida y tranquilamente, me enfilo para sentarme en la bici unas cuantas horas, dependiendo del entrenamiento que corresponda. Hoy, por ejemplo…veo que son 4 horas intensas a un ritmo cardíaco de entre 100-140 pulsaciones por minuto. 
 
Así, me hago una ruta de 120 km.
 
Tras 4 horas, llego a casa, estiro músculos, una duchita…y a seguir el día.
 
Después del almuerzo, me pongo el traje de trabajo y empiezo a currar porque soy asesor comercial. Y así día tras día.”

Redacción: Deportivia.com. Imagenes: José Enrique Carpena

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