Cada verano los aficionados del ciclismo en todo el mundo vibran por las tres principales carreras europeas divididas en etapas. Entre el Giro de Italia y la Vuelta de España está el Tour de Francia, el que probablemente sea el más prestigioso tanto por su antigüedad como por sus cumbres a escalar

La edición número 105 de la ‘Grande Boucle’, como la conocen en el país galo, está en este momento en un momento muy caliente, ya que los ciclistas están empezando a subir las grandes cuestas de los Pirineos franceses. Tras la exhibición del otro día del colombiano Nairo Quintana, que ha ganado la gran y difícil etapa del Col du Portet, se van perfilando poco a poco nuevos equilibrios. Pese a que el ciclista que actualmente viste el maillot amarillo, es decir Geraint Thomas, sea ahora uno de los claros favoritos para ganar la carrera, esta competición sigue estando abierta a nueva sorpresas.

Las actuaciones poco contundentes de Chris Froome, el gran favorito al principio de la carrera, son muestra de cómo la evolución del torneo puede tomar un rumbo diferente debido a algunos acontecimientos que poco tienen que ver con el deporte en sí.

Así pues, mientras el colombiano da muestras de su condición de gran escalador y el británico se mantiene en la cumbre de la clasificación, el holandés Tom Dumoulin se perfila como el que puede estropear los planes de Thomas, aunque solamente faltan un par de etapas para el final de la carrera. Se trata, sin embargo, de un Tour de Francia que ha visto alternarse una serie de acontecimientos que han estorbado el desarrollo del torneo. Por ejemplo, es ya muy conocida la bronca que Froome tuvo con un gendarme francés, que había parado al ciclista campeón del Giro porque no lo había reconocido. De esto se ha aprovechado sin duda Thomas, que ahora tiene un buen margen de ventaja y hará hincapié en esto para poder conseguir una victoria histórica.

No ha sido hasta ahora un buen Tour tampoco para los ciclistas españoles, que no han cosechado ningún resultado importante. No es casualidad, de hecho, que ninguno de ellos se sitúe ahora mismo entre los primeros diez clasificados. Los tiempos de oro de Alejandro Valverde y de Alberto Contador parecen ser muy lejanos y por el momento. De hecho, Jonathan Castroviejo y Mikel Nieve son algunos perfiles interesantes, pero han acudido a la cita sobre todo para hacer de gregarios a sus líderes, Yates y Froome.

Con dos etapas importantes por jugarse ahora, a los corredores españoles no queda otra que hacer experiencia para el futuro, mientras que Thomas deberá gestionar su ventaja de más de un minuto para poder pasear finalmente en la última etapa de los Campos Elíseos de París y poder subir al peldaño más alto de la carrera más importante de todas.

Autor y foto: colaborador

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