La lumbalgia es una afección caracterizada por un conjunto de signos y síntomas localizado en la zona lumbar, siendo el dolor la manifestación de mayor relevancia. La mayoría de estas lesiones se diagnóstica, como desgarros y distensiones, es la causa más frecuente de incapacidad transitoria en personas de más de 45 años.
 
Aproximadamente 80% de la población padece, al menos, un episodio de dolor lumbar en su vida. Dos de cada tres pacientes se recuperan en un período de tiempo inferior a un mes y aproximadamente un 5% sufre molestias persistentes por más de 6 meses.
 
Los factores de riesgo laborales asociados a mayor riesgo de lumbago son: trabajo físico-pesado, posturas de trabajo estáticos, flexiones y torsiones frecuentes, levantamiento de peso, impulsiones y tracciones, trabajo repetitivo, vibraciones, factores psicológicos y psicosociales.
 
Lumbalgia no especifica, simple o mecánica:
  • aguda, < 6 semanas; sub-aguda, de 6 a 12 semanas;
  • crónica > 3 meses. Síndrome ciático/ radicular. Lumbalgia especifica, grave secundaria a tumores, infección o fractura (signos de alarma).
Lumbalgia no específica, simple o mecánica: Se presenta entre los 20 y 55 años.  Afecta la región lumbo-sacra, glúteos o muslos.  Dolor de naturaleza mecánica, cambia con la actividad física y con el tiempo.  Pronóstico bueno el 90% se recupera del ataque agudo en 6 semanas.
 
Síndrome ciático/radicular: Dolor unilateral de pierna de mayor magnitud que la columna lumbar.  Dolor que generalmente se irradia al pie o dedos.   Alteraciones motoras, sensoriales o reflejos limitados a una raíz nerviosa. Pronóstico moderado 50% se recuperan del ataque agudo dentro de las 6 semanas.
 
Lumbalgia específica grave. Se presenta antes de los 20 años o después de los 55 años. Trauma violento; ejemplo, caída de altura. Dolor no mecánico, constante y progresivo. Dolor torácico. Pérdida de peso. Restricción severa de la flexión lumbar. Signos y síntomas neurológicos extensos. Deformidad estructural.
 
Se suele esperar cuatro semanas antes de considerar pruebas especiales, 90% de los pacientes se recuperan espontáneamente y se evitan procedimientos innecesarios. Esto también reduce el potencial de confusión de etiquetar falsamente los cambios radiológicos relacionados con la edad (comúnmente observados en pacientes mayores de 30 años con sintomatología dolorosa lumbar) como la causa de síntomas agudos.
 
Esto ha sido una descripción de lumbalgia desde el punto de vista médico, lo cual podría estar de acuerdo en la mayoría ya que describe de manera específica las diferentes causas del dolor.
 
Habiendo dicho eso, discrepo con el último punto donde se suele esperar cuatro semanas para considerar pruebas. Estas cuatro semanas son una pérdida de un tiempo vital que retrasa y complica la recuperación del cliente y peor aún se está permitiendo que se haga crónica si se retrasa aún más la recuperación, por ejemplo con el sistema tradicional de tratar con fármacos que no tratan la causa, retrasando aún más la recuperación. Por tanto, yo no daría más de una semana a un dolor persistente o intermitente para buscar la solución.
 
Alrededor del 40% de los dolores lumbares. En su forma pura aparece sin alteraciones del disco intervertebral ni compromisos radiculares, aunque puede coexistir con cualquiera de ellas. Esto quiere decir que según la resonancia o radiografía no daría ningún resultado positivo. Esto en mi opinión es más que normal ya que la medicina tradicional se basa en los hallazgos radiológicos en cambio la osteopatía diagnostica un aspecto muy importante que no se puede detectar con resonancia ninguna, me refiero a los cambios mecánicos que se palpan.
 
Esos pinzamientos de las articulaciones apofisiales de las cuales os muestro una foto, artrosis de las mismas articulaciones apofisiales, hipertrofia de los paraespinales, escoliosis funcionales o genéticas, perdida de movilidad articular con o sin cambios degenerativos, mal-rotaciones pélvicas, etc., todo esto se ve y se palpa, por tanto se arregla mecánicamente.
 
El problema es cuando esas cuatro semanas se han convertido en meses de dolores como ocurre muchísimo, sí que se complica la recuperación y la cronicidad trae cambios radiológicos los cuales le sirven al traumatólogo como escusa para dar un diagnóstico que originalmente era solo mecánico.
 
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Artículo elaborado por Reserva del Higuerón Resort

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