María Parra tenía seis añitos cuando de la mano de su abuelo acudió por primera vez al campo de La Cañada. Fue su primer contacto con el golf. Fue un amor a primera vista. Y no, no es un tópico… Lo cuenta la propia María: “Recuerdo que cogí por primera vez un palo y le pegué más o menos a la bola… A la primera. Me gustó y le pedí ayuda a mi hermano, que ya jugaba por aquel entonces, para pegar algunas más. Me había gustado y quería jugar. Pegué cinco bolas más, me paré, miré a mi hermano y le dije: quiero ser golfista profesional. Mi hermano, obviamente, se rió y me dijo que para eso quedaba mucho (risas)…”. O no tanto…
 
Apenas doce años después de agarrar por primera vez un palo de golf, la talentosa jugadora de la Línea de la Concepción, aunque afincada en Guadiaro, enfila la temporada en la que aspira a convertirse en profesional. Es su gran objetivo en 2016, con apenas 18 años y un hándicap que deja sin aliento: +5. Está claro que no es un año más y no podía empezar mejor. El martes levantaba por segunda temporada consecutiva el trofeo de campeona de la Copa de Andalucía en el recorrido Alferini, Villa Padierna. Eso sí, no sin esfuerzo. “Estuvo muy reñido hasta el final y se jugó en unas condiciones muy duras de viento y, por momentos, lluvia. Diría que ha sido el campo más duro que he jugado en toda mi vida”, asegura Parra a la Federación Andaluza de Golf.
 
María fue de menos a más durante las tres jornadas del torneo. Supo mantener la calma cuando el juego no terminaba de fluir y acertó a apretar el acelerador justo en el instante que más falta hacía. Made in María Parra. “No he jugado muy bien ningún día, pero sí he sabido mantener la calma, consciente de que todas íbamos a fallar golpes en unas condiciones tan difíciles, y sabiendo bien a lo que jugaba. Empecé tercera o cuarta, el segundo día empaté en cabeza y el tercer día pude ganar con un final muy bueno. Metí la garra…”, asegura con una amplia sonrisa.
 
Y es que si algo define el golf de la actual campeona de Europa es, precisamente, la garra, la valentía, la determinación. Cuanta más presión hay, mejor juega. Quizá por esta razón no le costó exprimir su golf en los últimos hoyos para darle la vuelta a la tortilla. Así relata el final del torneo: “quedaban cuatro para acabar y una compañera de la Blume me dijo que estaba a un golpe del liderato. Hice par en ese hoyo (el 3 porque acabó por el 6 de Alferini). Sabía que necesitaba dos birdies en los tres hoyos siguientes y cambié el plan”, señala. María pasó a modo ataque. “Fui a por banderas que seguramente en otra situación no habría ido, pero no quedaba otra y me salió bien. Arriesgué. Por ejemplo: en el 5 fui a por una bandera que estaba a fondo de green, con muchos problemas por detrás, que en otra situación habría sido más conservadora, y en el 4 tiré de dos a green (par 5), algo que tampoco habría hecho de no haberlo necesitado. Aquí me fui al bunker, pero hizo sacada y putt y en el 5 tenía un putt de birdie de unos tres metros y medio y me dije: venga, María, si has metido antes otro que estaba más lejos, este tiene que ir dentro”. Y entró.
 
Así es María Parra. Cuando quiere algo va a por ello con todas sus fuerzas. “Si quieres algo hay que luchar por ello y hacerlo, sobre todo cuando sabes que puedes. Este triunfo me ha dado mucha confianza, ya que ha sido en un campo muy estrecho y muy largo, muy exigente. No solemos jugar campos así y estoy muy contenta de haber podido ganar”, señala la joven golfista de los equipos nacionales, nacida un 4 de diciembre de 1997 y que se encuentra en plena tarea de intentar sacarse el carné de conducir.
 
El objetivo de Parra en 2016 es jugar las escuelas del LPGA Tour y del Ladies European Tour y hacerse pro si consigue la tarjeta en alguna de las dos. “Quiero aprovechar al máximo el año. Tengo dos invitaciones del Ladies European Tour por ser campeona de Europa y voy a jugar el British y el Evian Masters. Quiero coger toda la experiencia que pueda en esos dos majors y, por supuesto, tratar de ganar todo lo que juegue. Quiero hacerme pro ya para aprovechar el buen momento de juego, que ya sabemos cómo es el golf”, asegura con una madurez extraordinaria.
 
María empezó de la mano de su abuelo, aunque su formación inicial como golfista corrió a cargo de Antonio Arjona. Después estuvo en la Blume, con los técnicos de la Federación y ahora está becada en la Academia Siga de Sotogrande y su profesor es Juan Antonio Marín. “Todos me han ayudado mucho. Por ejemplo, en la Academia llegué como hándicap 0 y en dos años me he puesto en +5”, afirma. Además de estudiar y trabajar duro en el campo de prácticas, Parra tiene unos modelos muy definidos que le sirven de referente: “Azahara Muñoz, por su forma de ser y moverse en el campo. Siempre va tranquila y aprieta cuando lo necesita; Carlota Ciganda, porque tiene un juego largo impresionante y también sabe apretar cuando lo necesita y Lexi Thompson. La vi en la Solheim Cup y me quedé impresionada de cómo mira a las rivales en el tee del hoyo uno. Vaya manera de intimidar…”, explica.


Información e imagen facilitadas por la Real Federación Andaluza de Golf

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